
La recuerdo muy bien aquella tarde del 6 de enero de 1960, hacia frío y mi madre no quería que salga de casa. Pero era el día de la entrega de los paquetes de la Befana de la hacienda, aquellos que la hacienda Municipal del Gas, con la contribución de los dependientes, destinaba a los hijos de los obreros y empleados. Me veo mientras mi madre me cubría toda antes de salir. Mi padre no tenia auto y desafiábamos al frío a bordo de su lambretta 150 para llegar desde las Tavernelle, donde vivíamos, hasta el centro. Al final de la ceremonia, volvimos a casa con el tranvía eléctrico: el filobus como se llamaba en aquella época.
La ATMA, la hacienda de trasportes, había inaugurado la planta filo-viaria en marzo de 1949 con la institución de cuatro lineas que interesaban al centro de la ciudad, y también a las fracciones periféricas de las colinas Pinocchio, Posatora y Tavernelle. Parte de las lineas se suspendieron en los años setenta.
¿Que estaría pensando en aquel momento cuando me fotografiaron? Seguramente estaba muy intrigada porque me encontraba en un lugar que jamas había visto antes. Y no encuentro una imagen mas adecuada para este día, que debería ser de fiesta y lo será para tantos. No obstante el dolor y las ganas de silencio y de paz que parecen inalcanzables.








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