Para estas fiestas con mi hija nos regalamos unas vacaciones en Torino. La ciudad sabauda nos recibió con baja temperatura como estaba previsto, pero al reparo de los pórticos hemos podido pasear sin muchos problemas.
Por la calle el domingo a la mañana nos zambullimos en una feria de productos artesanales. Entre collares, bufandas y sombreros de fieltro, Silvia se paro delante al stand de un productor de juguetes y nos pusimos a hablar con Francesco que con su mujer, siguiendo una tradición familiar, realizan y proponen a los niños el juego de las marionetas y de los juguetes como alternativa a los juegos electrónico. Ademas Francesco y su esposa organizan y ponen en escena espectáculos con marionetas de hilo. Encontraran información sobre su trabajo en su blog Guizzi di marionette. Silvia quedo fascinada por las numerosas marionetas y decidimos comprar una como recuerdo del viaje. La elección recayó sobre el Pequeño príncipe.

Visitamos también el Museo del Cine en la Mole Antonelliana, luego a la tarde el Museo Egipcio. Pausa en el Caffè Baratti en la galería para una chocolatada caliente.

Lo saben, nutro una pasión por las ferias, en particular por las ferias del usado y de las especialidades gastronómicas. Entonces sabiendo que el primer domingo del mes en Torino se desarrolla una feria, me di el vía libre para curiosear entre los stands bajo los pórticos de la plaza Carlo Felice, a la búsqueda de imágenes y libros antiguos, volúmenes usados, postales, historietas o comics, fotografías, estampilla.

Volví al hotel con algunas imágenes. ¿Sobre que cosa?
Bravos, han adivinado, sobre publicidad alimentaria.








